Remedio
Huevo antidiarreico
Qué es
Descripción del remedioDiarrea, disentería, heces hemorrágicas, disentería (tifus), cólico, enfermedad de Crohn. «Si alguien sufre de disentería, que tome dos yemas de huevo, tire las claras y bátalas hasta que obtenga una espuma en una taza. Cuando tenga ya esto listo que añada comino y un poco de pimienta molida, póngala en una media cáscara de huevo y que las cueza al fuego y que se lo dé al enfermo después de que este haya comido antes un poco de pan blanco o de biscote…» (PL 1295 C; CC 200, 18-28). También dice Santa Hildegarda respecto a la diarrea. «Por lo demás lo que coma el enfermo debe ser caliente y tierno como pollo o pescado. Pero no debe comer ¡ni arenque ni salmón!. Evitará la carne de buey, el queso, las verduras groseras y crudas, el puerro y el pan de centeno y de cebada, así como todo lo que está asado o hecho a la parrilla con excepción de las peras secas (al horno)… No beberá agua sino vino…» (CC 200, 33ff; Basel Cap. 6-14). Receta (huevo antidiarreico). 8,5g de polvo de comino. 1,5g de pimienta blanca. 2 yemas de huevo. Mezclar todo y calentarlo dentro de la cáscara hasta que la yema batida se solidifique.
En el repertorio hildegardiano figura en relación con cólico, diarrea, disentería, enfermedad de Crohn y higado.
Lo que escribió Hildegarda
Texto del siglo XIILa mayoría de los huevos son más fríos que calientes y pueden causar un gran dolor. Son dañinos para comer, porque son pegajosos y limosos y casi como el veneno. Una persona no debe comerlos, porque, si lo hace, la escrófula y el gusano perjudicial que devora al hombre se desarrollan muy rápidamente.Physica, libro 6 (Los pájaros), cap. 185
Esta cita se refiere a Huevos, la planta de la que parte este preparado. Hildegarda no describe el preparado en sí, que es una elaboración posterior.
Cómo se adaptó en el siglo XX
La tradición hildegardiana modernaElaboración
Comer primero un trozo de pan duro (pan de espelta), y después una cucharada sopera de huevo antidiarreico cocido al punto, sin sal. Añadiendo, claro está, una sopa de harina de espelta. Se encuentra ya preparado y listo para tomar en el comercio. Las coles, las venenos de la cocina (fresas, melocotones, ciruelas y puerros), los pepinos, los encurtidos, el puré de patata. Pan blanco de espelta, biscotes de espelta, galletas duras de espelta harina de espelta y los productos elaborados con ella (spätzel, pasta de espelta…). Vino caliente, el tinto es el más adecuado. Paulatinamente se irá añadiendo. Compota con trozos de manzana (no triturada). Frambuesas, cerezas y moras (cocidas).
Advertencia
Esta ficha es divulgación histórica. Recoge lo que Hildegarda de Bingen escribió en el siglo XII y cómo fue reinterpretado a partir del siglo XX, sin afirmar que ninguno de estos preparados prevenga, trate ni cure enfermedad alguna. No reproducimos cantidades por toma ni pautas de duración. Nada de lo publicado aquí constituye consejo médico ni sustituye el diagnóstico o el tratamiento de un profesional sanitario. Ante cualquier síntoma, acude a tu médico y no modifiques por tu cuenta un tratamiento prescrito.