Léelo antes de usar este archivo
Advertencia
Esta web es un archivo divulgativo sobre la obra de Hildegarda de Bingen y sobre cómo fue reinterpretada a partir del siglo XX. No es una consulta médica, no sustituye a ninguna, y no está pensada para decidir qué hacer ante un problema de salud.
Qué es esto y qué no es
Cada ficha de este archivo tiene tres capas, y conviene distinguirlas.
Una describe qué es un remedio o en qué consiste una dolencia, en lenguaje de hoy. Otra recoge lo que escribió Hildegarda en el siglo XII, entrecomillado y con su referencia. La tercera explica cómo reinterpretaron ese material determinados autores del siglo XX.
Ninguna de las tres es una recomendación. Describimos lo que se escribió, no afirmamos que funcione. Que una planta aparezca asociada a una dolencia en un texto medieval no significa que sirva para tratarla, y en esta web no lo decimos en ningún momento.
No publicamos cantidades por toma, frecuencias ni duraciones de uso. No es un descuido: una web no puede dosificar. Cuando esa información existe en la obra de referencia, remitimos al libro.
Lo esencial
Cuatro cosas que conviene tener claras
Natural no significa inofensivo
Muchas de las plantas que aparecen en este archivo contienen compuestos activos, y algunos son tóxicos en determinadas cantidades. Hay especies aquí descritas con glucósidos cianógenos, con tuyona o con principios que alteran la tensión arterial.
Que algo crezca en el campo y se use desde hace siglos no lo convierte en seguro. La dosis y la forma de preparación importan, y por eso no las publicamos.
Las plantas interaccionan con los medicamentos
Es el riesgo peor conocido y el más frecuente. Diversas plantas modifican la forma en que el organismo procesa determinados fármacos, y pueden reducir su efecto o aumentarlo hasta niveles peligrosos.
Afecta especialmente a anticoagulantes, antidepresivos, inmunosupresores, antirretrovirales y anticonceptivos hormonales. Si tomas medicación de forma habitual, consulta con tu médico o tu farmacéutico antes de añadir cualquier preparado.
Nunca sustituyas un tratamiento
No dejes ni modifiques por tu cuenta una medicación prescrita. Con algunos fármacos —antidepresivos, antiepilépticos, corticoides, tratamientos cardiológicos— la retirada brusca es peligrosa por sí misma, al margen de la enfermedad de base.
Cualquier cambio lo decide quien te trata, con tu historia clínica delante.
Hay situaciones que piden más cautela
Embarazo y lactancia, menores de edad, personas mayores, enfermedades del hígado o del riñón, alergias conocidas y periodos previos o posteriores a una cirugía.
En todos esos casos, el margen entre lo inocuo y lo problemático se estrecha mucho. Consulta antes con un profesional sanitario.
Si te encuentras mal
Qué hacer ante un síntoma
Acude a tu médico o a tu centro de salud. Es la única respuesta útil que podemos darte, y no es una fórmula de cortesía: un síntoma puede tener causas muy distintas y solo se distinguen con una exploración.
Llama al 112 sin esperar si aparece dolor intenso en el pecho, dificultad para respirar, debilidad o pérdida de sensibilidad en un lado del cuerpo, dificultad repentina para hablar, pérdida de conciencia, sangrado que no se detiene, o dolor de cabeza brusco e inusualmente intenso.
Si sospechas una intoxicación, el Servicio de Información Toxicológica atiende las 24 horas en el 91 562 04 20.
Buscar información antes de consultar es razonable y no tiene nada de malo. Sustituir la consulta por la búsqueda, sí.
Una precisión sobre la medicina hildegardiana
Desde los años setenta existe en el ámbito germanoparlante una corriente que reinterpretó los escritos de Hildegarda como un sistema terapéutico aplicable, con centros, publicaciones y productos propios.
Esa corriente no cuenta con validación por la medicina basada en pruebas. No hay ensayos clínicos que respalden la eficacia de sus preparados para las indicaciones que les atribuye. Recogerla aquí es documentar un capítulo de la historia reciente de la medicina naturista europea, no suscribirla.
Quien decida seguir esas prácticas lo hace bajo su responsabilidad, como cualquier decisión personal sobre la propia salud. Lo que pedimos es que sea una decisión informada: sabiendo qué respaldo tiene cada cosa, y sin dejar de lado la atención médica.
Responsabilidad y correcciones
Los contenidos se publican con la mayor diligencia posible, pero pueden contener errores. No garantizamos que la información esté completa, actualizada ni libre de erratas, y no asumimos responsabilidad por el uso que cada persona haga de ella.
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Esta advertencia forma parte de las condiciones de uso del sitio.
Advertencia
Esta ficha es divulgación histórica. Recoge lo que Hildegarda de Bingen escribió en el siglo XII y cómo fue reinterpretado a partir del siglo XX, sin afirmar que ninguno de estos preparados prevenga, trate ni cure enfermedad alguna. No reproducimos cantidades por toma ni pautas de duración. Nada de lo publicado aquí constituye consejo médico ni sustituye el diagnóstico o el tratamiento de un profesional sanitario. Ante cualquier síntoma, acude a tu médico y no modifiques por tu cuenta un tratamiento prescrito.