Saltar al contenido
Santa Hildegarda de Bingen

Bingen, 1098 — 1179

Quién fue Hildegarda

Abadesa benedictina, escritora, compositora y naturalista. Dirigió dos monasterios en el valle del Rin, escribió sobre teología, medicina y música, y mantuvo correspondencia con papas, obispos y emperadores en una época en que muy pocas mujeres escribían y casi ninguna era escuchada.

La vida

Una carrera que empezó a los cuarenta y dos

Nació en 1098 en Bermersheim, en la región del Rin, en el seno de una familia noble. Siendo niña fue entregada al cuidado de Jutta de Sponheim, una reclusa que vivía junto al monasterio masculino de Disibodenberg. Allí se formó y allí tomó los hábitos.

Cuando Jutta murió, en 1136, la comunidad de mujeres que se había ido reuniendo a su alrededor eligió a Hildegarda como superiora. Tenía treinta y ocho años y hasta entonces no había escrito nada.

Cuatro años después comenzó a poner por escrito las visiones que decía tener desde la infancia. Consultó su decisión con Bernardo de Claraval, la figura religiosa más influyente de su tiempo, y el papa Eugenio III acabó autorizando y alentando su trabajo. Esa aprobación explica buena parte de lo que vino después: sin ella, difícilmente una monja del siglo XII habría podido publicar, viajar y predicar como lo hizo.

Hacia 1150 fundó su propio monasterio en Rupertsberg, cerca de Bingen, separándose de Disibodenberg pese a la oposición de los monjes. Más tarde fundó un segundo en Eibingen. Murió en 1179, con ochenta y un años.

La obra

Tres frentes a la vez

Lo llamativo de Hildegarda no es que escribiera, sino la amplitud de lo que abarcó. Sus obras se reparten en tres terrenos que en su época rara vez coincidían en una misma persona.

Las visiones

Teología

Tres libros que recogen y comentan sus visiones. El primero, Scivias, le llevó diez años y es el que la dio a conocer. El último, el Libro de las obras divinas, contiene sus imágenes más recordadas: las ruedas cósmicas donde el ser humano aparece inscrito en el orden del universo.

Los manuscritos iluminados que acompañaban estos textos son una de las razones por las que su obra se recuerda.

Obras principalesScivias · Liber vitae meritorum · Liber divinorum operum

La naturaleza

Medicina

Dos obras independientes. La Physica es un catálogo de plantas, elementos, árboles, piedras, peces, aves, animales, reptiles y metales, con las cualidades que atribuye a cada uno. Causas y remedios expone el funcionamiento del cuerpo según la teoría de los humores.

Son las obras de las que procede el archivo de esta web.

Obras principalesPhysica · Causae et curae

La música

Composición

Setenta y siete composiciones litúrgicas de melodía inusualmente amplia y ornamentada para su época, que se apartan de lo que se escribía entonces.

El Ordo virtutum es una obra dramática cantada, con personajes que representan las virtudes y el alma. Se considera la pieza más antigua de este tipo que se conserva con su música.

Obras principalesSymphonia armoniae celestium revelationum · Ordo virtutum

Una rareza

La lingua ignota

Entre sus escritos hay algo que no encaja en ninguna categoría: un vocabulario de más de mil palabras inventadas, con su propio alfabeto de veintitrés signos, al que llamó lingua ignota, la lengua desconocida.

No se sabe con certeza para qué la creó. Se ha propuesto que fuera un lenguaje para uso interno de su comunidad, un ejercicio místico o un juego intelectual. Es, en cualquier caso, uno de los primeros idiomas construidos de los que se tiene noticia.

Reconocimiento

Doctora de la Iglesia, ocho siglos después

Su culto se mantuvo de forma local durante siglos sin que llegara a completarse un proceso formal de canonización. En 2012, Benedicto XVI la inscribió en el catálogo de los santos y meses después la proclamó Doctora de la Iglesia, un título que hasta entonces solo habían recibido tres mujeres.

Al margen de lo religioso, su figura ha sido reivindicada desde ámbitos muy distintos: la historia de la ciencia, los estudios sobre música medieval, la historia de las mujeres. Y también, desde el siglo XX, por corrientes de medicina naturista que reinterpretaron sus escritos sobre plantas como un sistema terapéutico. Esa lectura, que explicamos en la página de fuentes, es posterior a ella en ochocientos años.

Advertencia

Esta ficha es divulgación histórica. Recoge lo que Hildegarda de Bingen escribió en el siglo XII y cómo fue reinterpretado a partir del siglo XX, sin afirmar que ninguno de estos preparados prevenga, trate ni cure enfermedad alguna. No reproducimos cantidades por toma ni pautas de duración. Nada de lo publicado aquí constituye consejo médico ni sustituye el diagnóstico o el tratamiento de un profesional sanitario. Ante cualquier síntoma, acude a tu médico y no modifiques por tu cuenta un tratamiento prescrito.

Scroll al inicio