Como cura primaveral protege contra la enfermedad nº 1 del mundo occidental: la arterioesclerosis cuyas consecuencias son el ictus o el infarto cardíaco. Remedio protector para las personas propensas en invierno a los enfriamientos, enfermedades pulmonares y gripe; debilidad renal, vejez prematura, perturbaciones del estomago y del intestino, pérdidas e inflamación del bajo vientre, debilidad cardíaca, problemas de la vista (cataratas).
Consejos de uso:
Tomar 20 ml en días alternos de mayo a octubre en ayunas. En caso de necesidad se puede seguir tomándolo todo el año.